Cada persona vive su lesión de forma diferente. Dos rodillas operadas de lo mismo pueden necesitar procesos completamente distintos, porque detrás hay historias, objetivos y contextos únicos. Por eso cada proceso de recuperación debe ser tan único como quien lo atraviesa. La individualización no es un lujo: es lo que hace la diferencia entre una recuperación a medias y una vuelta sólida. Escuchar, evaluar y diseñar a medida es el corazón de nuestro trabajo. Cuando dejamos de tratar "la lesión" y empezamos a acompañar a la persona, los resultados cambian. Y la confianza vuelve mucho antes.
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dónde empezar?
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